El pasado 29 de marzo, Domingo de Ramos, La Congregación del Santísimo Cristo de la Buena Muerte de Barcelona, fundada en 1700, volvió a salir en procesión de la Parroquia de Santa Ana, acompañada de congregantes, usuarios y voluntarios del Hospital de Campaña, construyendo entre todos el séquito más numeroso desde su recuperación en el años 2014. El Cristo de la Buena Muerte, popularmente de los “Sin Techo” volvió a nutrir sus filas de numerosas personas que habitualmente viven en las calles de Barcelona y que son atendidas por el Hospital de Campaña de Santa Anna.


Sobre las cinco y media se abrió la reja de la plazuela de Santa Anna para que de manera puntual se iniciara la procesión, la cual era esperada desde bastante antes por una gran multitud en la calle Santa Anna. El séquito como de costumbre lo abría la cuz de guía y una representación de la Encomienda de Barcelona de la Orden del Temple que daban paso a los Armats del Sant Sepulcre de Balaguer que por tercer año consecutivo nos han acompañado en la procesión, tras ellos congregantes de la Buena Muerte junto con usuarios y voluntarios del Hospital de Campanya de Santa Anna, componían las filas de penitentes portando antorchas, símbolos de la pasión o cuadros que daban a conocer como es el día a día de unos y otros en el Hospital de Campanya. A destacar que este año se han renovado algunos cuadros y se han añadido algunos de la muestra que realizó en Santa Anna el fotografo mataroní Lluís Rugama. Detrás miembros del Gran Priorato de Catalunya y Aragón de la orden del Temple y la Asociación Templaria de Gavá, los cuales custodiaban el paso del Santo Cristo de la Buena Muerte que era llevado por dieciséis costaleros. Detrás el rector de Santa Anna y consiliario de la congregación Mossén Peio Sánchez, junto con el Director de Asuntos Religiosos de la Generalitat, el Sr. Ramón Bassas y la presidenta del Consejo la Sra. M.ª Angeles Arrabal. Cerraba la comitiva la A.M. Cristo del Buen Amor de Tarragona que un año más acompañó musicalmente la procesión.


El séquito se dirigió al Portal del Angel, siendo seguida por una multitud hasta Plaça Nova en las inmediaciones de la calle del Bisbe, donde la organización intentó no se concentrará mucho público debido a la estrechez de la calle. Nuevamente gran gentío esperando la procesión en la Plaza de Sant Jaume, donde como ya viene siendo habitual los costaleros aprovecharon para realixar algunas de las chicotás más vistosas del recorrido. De alli se tomó dirección al Carrer Ferran, hasta llegar a otro punto concurrido en la curva de Avinyò, por donde discurrió la procesión hasta llegar a la Plaza de la Merced pasadas las ocho de la tarde.


A la llegada a la Plaza los integrantes del séquito se dispusieron a uno y otro lado de la misma, dejando el centro al paso del Cristo de la Buena Muerte que a hombros de sus costeleros realizó una última chicotá donde giro sobre él mismo, antes de llegar a la puerta de la basílica donde fue reibido por el Sr. Cardenal Monseñor Juan José Omella, el rector de la Merced, el Padre Fermín Delgado y el rector de Santa Anna Mossén Peo Sánchez.


Finalmente, el Cristo avanzó muy lentamente por el interior de la basílica a hombros de sus costaleros y bajo la ácordes del órgano de la Merced, dando paso a uno de los momentos más emotivos de la procesión de este año. Una vez se situó el Cristo a los pies de la Patrona, tomaron la palabra el Sr. Cardenal Juan José Omella y el Presidente de la Congregación el Sr. Manuel Zamora para finalmente dar paso a la ofrenda floral de los diferntes grupos participantes, entre ellos el de usuarios y voluintarios del Hospital de Campaña de Santa Anna, Armados, Congregantes, Costelros, Clero encabezado por el Sr. Cardenal e institituciones civiles representadas por el Director de Asuntos Religiosos de la Generalitat el Sr. Ramón Bassas.